Las asociaciones de Cadenas Hoteleras (ANCH) y de la Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM) presentaron un estudio sobre el Impacto de las rentas vacacionales en México Un Terreno Competitivo Disparejo.
Elaborado por el Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible Anáhuac Cancún (STARC), el Policy Paper, insta a las autoridades a regular a este segmento en cuatro aspectos mínimos fundamentales.
Francisco Madrid Flores, director de STARC, aseguró que el estudio ya está en manos de las secretarías de Turismo federal y de los estados, cuyos titulares fueron receptivos a las conclusiones.
En el estudio, la ANCH y la AMHM solicitan a las autoridades implementar cuatro medidas para regular las rentas vacacionales:
- Que los propietarios paguen el Impuesto al Hospedaje en cada entidad federativa,
- Que cumplan con estándares básicos de seguridad para los huéspedes
- Que se inscriban en el Registro Nacional de Turismo «con evidencia visible en las plataformas de oferta», y
- Que operen exclusivamente en zonas donde el marco municipal lo permite.
De acuerdo con fuentes del sector, los hoteles formales deben cumplir con 180 trámites ante por lo menos diez dependencias de los tres niveles de gobierno.
Millonario negocio
El estudio señala que las rentas vacacionales alcanzaron en 15 años 927 mil 500 unidades, equivalentes al 43.5% de los cuartos de hotel formalmente registrados.
Acusa a las plataformas que promueven el actual modelo de rentas vacacionales de no ser ningún tipo de «economía colaborativa»,
El propietario promedio posee dos unidades y genera cerca de un millón de pesos anuales.
«Un solo operador tiene 455 propiedades. En 2025 se vendieron más de 5 mil millones de dólares en alojamiento a través de estas plataformas en México», agrega el Policy Paper de STARC.
Alertan de inseguridad
«La ANCH y la AMHM no piden que las plataformas de renta vacacional operen con todos los requisitos de un establecimiento hotelero. Su demanda se centra en que se cumplan mínimos en cuatro materias fundamentales», aseguraron las dos asociaciones.
También alertaron que las unidades pueden ser sitios propicios para la comisión de delitos y criticaron, además no se les exigen las mismas condiciones de operación que a los hoteles formalmente establecidos.











