La historia y las ilusiones de la fundadora de uno de los restaurantes más antiguos de Santa María Huatulco, Oaxaca, están por irse al drenaje.
Doña Caro llegó en 1987 a La Crucecita, en Santa María Huatulco, con apenas unos cuantos utensilios de cocina para fundar el restaurante Santa Clara, que al paso del tiempo logró expandir sus servicios al hospedaje.

A partir de 2022, sin embargo, Campestre Santa Clara, Restaurante-Posada, sufre el deterioro y abandono que padece el municipio por parte de las autoridades locales y estatales.
Desde ese año enfrenta la descarga constante de aguas negras en el canal pluvial tendido justo detrás del negocio, lo que provoca malos olores que ahuyentan a la clientela.
“Con el tiempo, comprendimos que se ha convertido en una situación permanente, producto del deterioro y mal funcionamiento del sistema de drenaje y de las plantas de tratamiento del Centro Integralmente Planeado (CIP) Huatulco”, denunció la empresa Campestre Santa Clara en una carta abierta al público.
Advirtió que el restaurante y el hotel están en riesgo de “cerrar definitivamente” porque el impacto de esa anormalidad urbana ha sido “devastador”, con lo que peligran la subsistencia económica de unas 10 familias.
Carta denuncia
Desde el lunes 29 de septiembre circula en redes sociales una carta abierta de, aparentemente, representantes vecinales que denuncian el colapso de los “servicios, infraestructura y gobernanza” de Huatulco.

“Advertimos que la salida de Fonatur (Fondo Nacional de Fomento al Turismo en 2023) de los CIP (…) traería consecuencias graves. Hoy esas advertencias son una realidad”, afirma el documento.
Anteriormente, organizaciones vecinales, empresas y representantes de la hotelería denunciaron la falta de mantenimiento en Santa María Huatulco, el centro poblacional aledaño al CIP Bahías de Huatulco, desarrollado por Fonatur hace 40 años.
Deterioro de imagen turística
En el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador Fonatur abandonó sus tareas de mantenimiento del CIP Bahías de Huatulco para delegarlas en las autoridades estatales y municipales.
A decir de la población y de empresas de comercio y turismo, esa política ha deteriorado la imagen turística de este desarrollo turístico porque se ha permitido la invasión de tierras donde está prohibido el desarrollo de viviendas.
Esas invasiones se sitúan dentro del polígono del CIP de Bahías de Huatulco, en los alrededores del corredor hotelero donde se localizan marcas como Barceló, según las denuncias.

La queja más preocupante es justamente la que afecta a Campestre Santa Clara: la falta de control en el sistema de descarga de aguas negras.
El restaurante y posada Santa Clara, fundado por Doña Caro en 1987, ha perdido clientela debido a los olores fétidos que sufre desde 2022.
La administración del negocio se vio obligada a reducir a la mitad su plantilla de empleados: de 17 personas, hoy laboran apenas nueve. “Y si esta situación continúa nos veremos ante la dolorosa decisión de cerrar definitivamente nuestro restaurante y hotel”, advirtió.
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