Wilma, el huracán más poderoso jamás registrado en el Atlántico, golpeó hace 20 años durante más de 60 horas a la Península de Yucatán, y provocó una de las peores tragedias ambientales y turísticas de Quintana Roo: Cancún, el polo turístico más importante de México y América Latina, se quedaba sin playas.
El fenómeno meteorológico tocó a la isla de Cozumel un viernes 21 de octubre de 2005 como un intenso huracán categoría 5.
Los vientos huracanados de Wilma alcanzaron los 295 kilómetros por hora y su estancamiento en la Península por tres días, debido a un frente frío que le impidió avanzar, provocaron la virtual desaparición de la arena de Cancún.
Las autoridades federales de la época señalaron que hasta antes de los huracanes Gilberto, en 1988, y Wilma en 2005, se calculaba que en 12 kilómetros de playas de Cancún, entre Punta Nizuc y Punta Cancún, había entre 8 y 9 millones de metros cúbicos de arena.
Luego del impacto de Wilma, se estimó que habían quedado apenas unos 700 mil metros cúbicos de arena.
Programa de recuperación

A partir de entonces los gobiernos federal y de Quintana Roo lanzaron un programa para la recuperación de las playas de Cancún, que incluyó una inversión superior a 25 millones de dólares.
Pero sobre todo, la problemática principal era elegir a los bancos de arena que repondrían el principal atractivo de ese destino de sol y playa.
De acuerdo con informes periodísticos, las autoridades eligieron al banco de arena localizado en La Ollita, frente a Playa del Carmen y hacia el norte de la isla de Cozumel, para restaurar de manera mecánica a las playas que se perdieron por Wilma en Cancún.
La restauración de playas de manera natural habría tardado al menos 200 años, según explicaron las autoridades.
Conmemoración
Mara Lezama, la gobernadora de Quintana Roo, destacó la resiliencia, la capacidad de reorganización y de recuperación del pueblo quintanarroense tras el paso de Wilma.
El huracán “marcó un antes y un después en nuestro pueblo. La fuerza y el espíritu inquebrantable de las y los quintanarroenses, la unidad, la solidaridad y el trabajo conjunto llegaron para quedarse”, expresó la Gobernadora.
Dijo que esa tragedia sentó las bases de una cultura de prevención y protección civil que hoy es reconocida a escala internacional.
“Desde entonces hemos fortalecido nuestros sistemas de alerta temprana y los refugios temporales para proteger lo más valioso que tenemos, la vida de las y los quintanarroenses, pero también de las y los visitantes”, dijo Mara Lezama.
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