Estados Unidos lanzó un ataque militar contra Venezuela este sábado 3 de enero, lo que abrió nuevamente el debate sobre las consecuencias negativas de un conflicto geopolítico en el turismo y en la aviación.
Horas después de la incursión militar estadounidense en territorio venezolano, el espacio aéreo de Venezuela registró nulo tráfico aéreo comercial, aunque desde noviembre distintas aerolíneas habían dejado de volar hacia el país sudamericano.
La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ordenó el sábado suspender las operaciones de las aerolíneas estadounidenses hacia cuatro aeropuertos del Caribe, ante la actividad militar que comenzó en las primeras horas del 3 de enero.
La FAA emitió avisos que prohibieron a las aerolíneas estadounidenses volar hacia los aeropuertos de San Juan (Puerto Rico), Piarco (Trinidad y Tobago), Maiqueta (Venezuela) y a Curazao. Esos cuatro aeropuertos se localizan muy cerca de las costas de Venezuela.
Los avisos están en vigencia desde la madrugada del sábado hasta las primeras horas del domingo 4 de enero.
Turistas varados

La orden de la FAA afectó de manera particular al aeropuerto de San Juan, que es operado por el mexicano Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), y en cuya terminal quedaron varados miles de pasajeros.
Jorge Hernández, CEO de Aerostar Airport Holding, subsidiaria de Asur que opera el aeropuerto de San Juan, informó que unos 48 mil pasajeros resultaron perjudicados por los avisos de la FAA y más de 400 vuelos fueron afectados.
El aviso de la FAA está dirigida a las aerolíneas estadounidenses, pero deja a criterio de las compañías aéreas de otros países si atienden la prohibición, explicó.
Hasta el mediodía del sábado, señaló Hernández, Copa y Air Canada mantuvieron operaciones, pero Iberia y Avianca se sumaron a las aerolíneas de Estados Unidos de cancelar los vuelos hacia el Aeropuerto de San Juan.
El directivo explicó que las aerolíneas que no tienen bandera de Estados Unidos y que mantienen sus operaciones hacia San Juan están realizando vuelos más largos, con la finalidad de evitar la zona costera cercana a Venezuela.
Con la restricción temporal de vuelos a las aerolíneas estadounidenses hacia Puerto Rico, las autoridades de turismo de Puerto Rico habilitaron el Centro de Convenciones y salones de varios hoteles en la zona metropolitana para recibir a los turistas varados en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín (SJU).
La directora de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR), Willianette Robles, dijo en conferencia de prensa que habrá espacio para mil 160 personas en donde se dispondrá de agua, sillas, mesas y hasta catres para quienes deseen pernoctar.
El “albergue” para los turistas afectados fue financiado por la propia CTPR, dijo Robles.
No hay paso

Este sábado ningún avión comercial sobrevoló el espacio aéreo de Venezuela, aunque desde noviembre pasado los vuelos comerciales habían sido suspendidos tras el despliegue militar en el Caribe.
El Gobierno de Estados Unidos advirtió el año pasado a las aerolíneas comerciales internacionales sobre su creciente actividad militar en el Caribe, lo que fue interpretado como el preámbulo de un ataque sobre Venezuela y que finalmente se concretó este sábado.
Tras la advertencia, aerolíneas suspendieron operaciones en Venezuela.
En respuesta, el Gobierno de Nicolás Maduro advirtió a las aerolíneas que revocaría los permisos de operación si hacían caso a las advertencias de Trump.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) instó a las autoridades venezolanas a reconsiderar la revocación de los permisos de operación.
Guerras, riesgo para los pasajeros

El año pasado, la IATA advirtió sobre las incertidumbres geopolíticas entre los riesgos más importantes que amenazan las perspectivas del sector.
Una de esas incertidumbres es la resolución de conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que beneficiaría a las aerolíneas a la hora de reconectar las economías desconectadas y reabrir el espacio aéreo.
“Por el contrario, cualquier expansión de la actividad militar podría tener un efecto contrario”, dijo la IATA.
Además, analistas señalan que las aeronaves modifican sus rutas para evitar cruzar por áreas de conflicto, lo que provoca mayor consumo de combustible y más tiempo de vuelos.
Interferencias
Por otro lado, la IATA también advierte que en las áreas cercanas a las zonas de conflicto las aerolíneas sufren ataques a los sistemas de navegación.
“Las aerolíneas confían en los sistemas GNSS para una navegación segura. Los ataques al GNSS mediante jamming y spoofing están aumentando en áreas cercanas a zonas de conflicto. Y si bien existen sistemas redundantes para preservar la seguridad de los vuelos, se trata de un riesgo inadmisible que debe mitigarse”, afirmó la IATA.
La asociación, que agrupa a la mayoría de las aerolíneas del mundo, instó a los Estados a que garanticen una mayor coordinación entre las autoridades militares y civiles, a fin de proveer a las aerolíneas con información oportuna sobre los riesgos.
Solicitó además a que apoyen con un enfoque multidimensional —a fin de reducir los riesgos— que incluya mejoras en la detección y comunicación de incidencias, medidas para proteger las frecuencias críticas de la aviación, el desarrollo de sistemas de navegación a prueba de interferencias y de una estrategia de refuerzo de la ciberseguridad, planes de contingencia y formación (pilotos y controladores aéreos).
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