La gentrificación no es un fenómeno achacable al turismo, definió la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur).
“La discriminación de cualquier forma no es acrecentada por el turismo, al contrario, el turismo acerca a los pueblos, fomenta la solidaridad y realza las cualidades del ser humano de todas las geografías”, indicó un análisis sobre este fenómeno social realizado por Juan Carlos Arnau Ávila, vicepresidente de Asuntos Internacionales de la Fematur.
Indicó que la Federación pugna por un turismo sustentable, transversal e inclusivo. “Aunque esas son características que requieren e incluyen otras variables, la aplicación de estas características del turismo, nos vacunan contra estos falsos dilemas” de la gentrificación.
Agregó que el turismo puede convertirse en un catalizador “para una mayor calidad de vida urbana para los habitantes regulares de una ciudad”.
Arnau Ávila señala “la gentrificación no es un fenómeno turístico, es un fenómeno, migratorio, urbanístico y hasta sociológico, pero no turístico”.
Recordó que ONUTurismo define como turista a la persona que abandona su lugar cotidiano de residencia, por motivos recreativos, de descanso o culturales, por un periodo mínimo de 24 horas, lo que implica pernocta y hasta por 30 días.
Los viajeros sin pernocta se definen como visitantes, y los que exceden los treinta días, recalcó, son residentes temporales o permanentes, pero no turistas.
En España, dijo el directivo de la Fematur, se ha abordado el asunto “por el fenómeno de las segundas residencias, que son claramente un fenómeno inmobiliario, derivado de las condiciones climáticas tan extremosas de Europa, que propiciaron que se mudaran por temporadas largas los habitantes de países del norte de Europa, con un frio extremo y a corta distancia con un vuelo a precios muy accesibles para su economía solvente”.
Por otro lado, Arnau Ávila señaló que la gentrificación y la turismofobia representan “un diálogo encontrado, irresoluble, confrontativo de ricos contra pobres, beneficiados contra perjudicados, explotadores contra explotados, o en términos marxistas, la burguesía contra el proletariado”.
Abundó que “los multimencionados nómadas digitales, surgidos por la manera de trabajar imprevista que se generó durante la pandemia del Covid19, junto con la expansión del Internet, ha generado un boom inmobiliario, migratorio y urbanístico, pero no turístico”.
En cambio, considera Arnau Ávila, hay segmentos originalmente turísticos, como es el turismo de bienestar o “wellness”, de salud o médico que dio origen al segmento de la industria del retiro, y “que sí está provocando” un fenómeno de gentrificación.
“La jubilación de la generación de los baby boomers, que cuentan con un patrimonio económico notable y sin precedente en las generaciones anteriores, y que por la evolución paralela de los tratamientos médicos, ha logrado que la preservación y mejoramiento de la salud de los mayores de 55 años, se vuelva todo una moda de vida”.
De esta manera, el desarrollo de la industria del retiro generará una gran inversión, en múltiples áreas de la economía y beneficiará, sin duda, a las poblaciones locales que logren desarrollarla con armonía, afirmó el directivo de la Fematur.










