Colaboración Consumo TIC
El Mundial de Futbol 2026 traerá un alto impacto económico para los negocios mexicanos, en particular los servicios turísticos, pero al mismo tiempo implica serios riesgos, porque el número de ciberataques tan sólo durante Rusia 2018 ascendió a 25 millones, mientras en Qatar 2022, la ciberdelincuencia concentró sus baterías en la aplicación para ingresar a los estadios.
“Eventos de esta magnitud suelen detonar un aumento de fraude digital y ataques de phishing, especialmente a través de sitios falsos de reservas de hoteles, vuelos de avión o supuestas agencias de viajes que ofrecen paquetes turísticos completos a precios sospechosamente atractivos”, advirtió Ricardo Millán, director ejecutivo de Lockton México.
El directivo en México de la empresa global consultora de seguros, indicó que aquellas organizaciones que no cuenten con planes de ciberseguridad y continuidad de negocios bien estructurados, pueden enfrentar interrupciones operativas, pérdidas financieras y daños reputacionales.
Esto se debe a que en el sector turístico los ciberdelincuentes actúan en dos vías: por un lado, intentan atacar a las empresas como sitios de reservas de hoteles, operadores de vuelos y transportes terrestres, agencias de viajes y líneas aéreas para robarles información de sus clientes, en especial de sus tarjetas de crédito.
En el otro sentido, aprovechan la vasta oferta de servicios turísticos en línea, para suplantar a esas compañías reales con sitios falsos y, a través de supuestas “gangas” en los costos de los servicios, atraer directamente a gente que se deja engañar y robarle directamente a los clientes.
En ese sentido, recordó que según IBM Security, el costo promedio por ataque digital para una empresa es de 4.4 millones de dólares, en tanto los grandes picos de ataques cibernéticos, relacionados con venta de boletos (tanto para el evento como para otros servicios), plataformas de turismo y correos maliciosos, también están presentes en estas temporadas.
A escala global, el Foro Económico Mundial identifica que los ciberataques y la interrupción de servicios críticos son algunos de los principales riesgos internacionales para las organizaciones, especialmente en entornos altamente digitalizados y con cadenas de suministro interconectadas, por ejemplo, las aerolíneas.
De ahí que la sugerencia es emprender la gestión de riesgos con una visión integral que combine prevención, planes de respuesta, continuidad operativa, entrenamiento a empleados y transferencia de riesgos.
“Las empresas que se anticipen podrán operar con mayor solidez operativa durante el Mundial y en cualquier otro escenario de alta exposición digital”, señaló Ricardo Millán.
Para lograr una operación segura, las empresas deberían evaluar su exposición cibernética y operativa; actualizar sus planes de continuidad de negocio y recuperación ante desastres; reforzar sus protocolos de respuesta a incidentes, definiendo responsables, flujos de decisión y canales de comunicación internos y externos.
Por supuesto, el factor humano sigue siendo uno de los principales puntos de entrada para la ciberdelincuencia y por eso los colaboradores deben recibir entrenamiento para identificar correos maliciosos, enlaces fraudulentos, sitos falsos y posibles intentos de ingeniería social.
También es importante que las empresas establezcan lineamientos claros para trabajo remoto, viajes y uso de dispositivos, especialmente durante el periodo del Mundial, cuando se incrementa el uso de redes públicas y dispositivos personales.
Las empresas que adopten una visión preventiva y estratégica del riesgo no solo estarán mejor preparadas para el Mundial 2026, sino que fortalecerán su capacidad de respuesta ante futuros escenarios de disrupción.
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