El desierto inhóspito de Arizona se tornó en un matiz colorido con la llegada de la flota aérea de Spirit Airlines, que se caracteriza por su livery en tono amarillo chillante.
Más de 20 aviones arrendados fueron estacionados en el aeropuerto de Goodyear, en Arizona, instalación que sirven como almacenamiento y deshuesadero de aeronaves.
El brillante color amarillo del grupo de aviones de Spirit Airlines, valuados en más de 500 millones de dólares, contrasta con el gris de la pista, las incoloras aeronaves abandonadas y el desierto de Arizona.
La compañía Nomadic Aviation, del influencer y popular piloto en redes sociales Bob Allen, se convirtió en la encargada de recuperar las aeronaves propiedad de las compañías de arrendamiento, tras el cese de operaciones de Spirit Airlines el 2 de mayo pasado, y llevarlas hacia Goodyear.
A contrarreloj
Allen tuvo seis horas para desplegar a 20 pilotos en aeropuertos de todo Estados Unidos para la primera oleada de traslado de aviones.
“Spirit los abandonó literalmente en ese momento. Cerraron las puertas. Los aviones se quedaron donde estaban estacionados cuando dejaron a los pasajeros”, narró Bob Allen, según fue citado por Aviation Global.
Nomadic envió a ex pilotos de Spirit —muchos de los cuales habían perdido sus empleos durante el cierre— para recuperar físicamente las aeronaves en nombre de las compañías de arrendamiento.
“Esto implica que, literalmente, enviemos pilotos a tocar las puertas de la seguridad del aeropuerto y de la autoridad aeroportuaria, diciendo: ‘Vengo a recoger nuestro avión. Lo estamos trasladando en nombre de la compañía de arrendamiento’. Y entonces la autoridad aeroportuaria te mira como si estuvieras completamente loco”, dijo Allen.
Empatía al aire
Los aviones debidamente estacionados permanecerán inactivos hasta resolver la problemática del arrendamiento con Spirit Airlines y pueden regresar a operar con aerolíneas estadounidenses o por compañías internacionales.
Goodyear se sitúa en Arizona porque el clima desértico, extremadamente árido y seco, con baja humedad y lluvias, preserva los metales de las aeronaves y mantienen niveles bajos de corrosión.
“La razón por la que entiendo todo esto es porque he estado en la misma situación cuatro o cinco veces. Trabajé para aerolíneas que cerraron sus puertas de la noche a la mañana. Me desperté a la mañana siguiente sin trabajo. Me preocupaba cómo iba a pagar la hipoteca. ¿Cómo iba a pagar mi seguro médico? Tengo hijos pequeños y sé por lo que están pasando”, aseveró Bob Allen, citado por Aviation Global.
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